V de volveremos a vernos

Aprovecho este día y estas horas para escribir pensamientos sueltos sobre mi amiga, porque cuando la conocí no pensé que seríamos así de unidas pero la vida o el cosmos tenía un plan diferente. Solo tenían que pasar algunos meses para descubrir el verdadero significado de probar platos raros, conocer restaurantes y nuevos lugares junto a alguien.

“¿Quién es esa niñita que habla tan duro?. “Tiene voz de locutora de radio”. “Se parece a alguien que conozco”.  “No me voltea ni a mirar, debe ser porque es picada”. Y meses después ya nos contábamos todo.

No recuerdo bien si nuestra amistad comenzó en medio de bodycopies, cronoposts o junto a un combo de hamburguesa gigante; lo que sí sé muy bien es lo mucho que extraño compartir con ella nuestros platos favoritos y crear frases o palabras nuevas.

Amistades así te hacen recordar gente que también quieres y está lejos, como Linita o Marcito, ambas están lejos pero se mantienen cerca <3.

Hoy se cumple un mes desde que ella se fue volando, y mirando atrás, es como si nuestro tiempo de amistad no fuera suficiente. Esa es la sensación de siempre cuando alguien que quieres mucho se va lejos; y sí, dicen que las distancias demuestran quién realmente está contigo, por eso yo solo espero que sepa que puede contar conmigo.

Valentina se fue lejos, como lo hizo mi hermana hace muchos años y la extraño tanto como a ella. Ella es de esas amigas que uno no olvida, de las que se van pero que también se quedan, de las amigas que vuelan y que quieres ir tras ellas, que te inspiran a seguir tus sueños, que te motivan con su vida de lucha, trabajo y dedicación, una amiga que admiras tanto que esperas que, en uno de esos vuelos, la vida te impulse a volar también, a encontrarse de nuevo, pero esta vez, en un lugar más alto, para seguir compartiendo chismes, cuentos, risas, lágrimas, consejos, hamburguesas, platos raros del menú, o limonadas sin azúcar, por favor.

Valentina con V de “vámonos de viaje, volemos”; con V de “volvamos a vernos”, espero que la V sea muy pronto de “visita”.

ebe321b9-012d-4637-a027-c31faa842c21Antes de ponernos a llorar en el aeropuerto. (Aleja ya estaba llorando desde que llegó).

 

 

 

 

Textos por Johanna Vargas Gómez

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Mi denuncia

Pienso igual que él.

El templo de Salomón

Quisiera poner una denuncia, una denuncia a las altas instancias de este sistema, no se si a Dios o a alguna fuerza superior que nos ha creado y nos ha colocado aquí en este planeta, quiero denunciar la situación actual de la humanidad, denunciar porque se sigue permitiendo tanto daño como está ocurriendo, denunciar el porqué tanta gente está sufriendo, denunciar que por favor alguien intervenga para que se pare todo esto, y la humanidad pueda seguir viviendo en paz.

 En los últimos cien años han muerto millones de personas a causa de las guerras. Un historiador británico escribió: “El siglo XX fue el más sangriento de la historia. […] Fue un siglo en el que hubo guerras casi de continuo, pues solo en unos pocos y breves períodos no se produjeron conflictos armados en ningún lugar”.  “En las guerras del siglo XX hubo el triple de muertos que…

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Viejos amores

 

Las cambias y las reemplazas como si fueran zapatos, ¿qué no ves que ni te enteras de todo lo que has causado?

Vienes y matas los sueños como haciendo garabatos y cuando te vas no quedan nada más que los retazos.

Quieres que seamos “amigos” y que todo esté tranquilo, ¡vaya amigo! si a la larga para ti ni eso he sido.

2 o 3 palabras y una chica nueva hay, ahora la verdad entiendo que yo también fui una más.

Quisiera saber si tiene 4 tetas, 2 estómagos, o si cada noche sueña con dormir bajo tus ojos.

Una y otra vez pregunto por qué me ganó una extraña, ¿será que me hizo falta darte amor en las mañanas?

No sé ni quién sea la tipa o si me supere en cosas, no sé si ella huele a rosas o si la siguen las moscas.

A veces cuando lo pienso puedo verlos muy sonrientes, me da rabia, y aunque duele, que no les duela ni un diente.

Yo no sé si con los días cada vez me duelas menos pues con estas rimas flojas se me arrugan los recuerdos.

Pero escríbele poemas y dedícale canciones, solo espero que al final a mí me toquen mejores.

 

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Busqué “amor propio” en Google y elegí esto.

 

 

 

Textos por Johanna Vargas Gómez

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Por qué

Mientras hacía mi pollo a la naranja para el almuerzo de mañana, pensaba en todo lo que pensé hoy.

Pensaba en el artículo que leí con Alejandra y pensaba cómo el que redacta en Vice pudo conseguir un empleo mejor.

Pensaba sobre todo lo que cuesta escribir cuando uno mismo se la pasa repitiendo “tengo que escribir”, “quiero ser escritora”, “quiero escribir un libro”, “la carta para mi abuelita está incompleta”.

Pensaba en mis antiguos textos: la poesía de Venus, en el Réquiem de un Panqueso y pensaba hasta en la del Paracetamol. Pensaba en los textos que me han inspirado y hasta pensé en vos que me hiciste escribir uno que otro verso de “amor”.

Hoy reflexioné por qué me cuesta tanto volver a escribir como antes, por qué no publico todo lo que escribo, por qué no me dedico a esto tiempo completo o por qué no me pongo a cocinar de lleno.

¿Será que me falta madurar un poco?, ¿será que me subestimo y no me creo?, o tal vez, si acaso aún estoy aprendiendo… ¿Por qué? No entiendo.

Tal vez un día de estos entre letras y versos, entre pollos al horno, lasañas y puerros, una receta u otra me haga encontrar la respuesta.

Por ahora me conformo con escribir este texto.

 

 

Textos por Johanna Vargas Gómez

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Réquiem de un panqueso

Me como este pan como si me quitara la vida,
como si fuera el pan de la muerte.
Me lo trago como si pudiera olvidar la tristeza,

como si me hiciera sentir más fuerte.

Me como este pan como teniendo esperanza,
como si la saliva saciara mi sed.
Sin pensar lo trago entre mocos y lágrimas,

como si uno se salvara al comer.

Ya no sé si el pan me hace mal o me hace bien,
no sé si pueda sufrir y comer,
solo puedo entonces tragar mi saliva

como si fuera un acto suicida.

Y mientras baja y baja me siento invisible,
me siento dormida, me siento ausente.
Pero somos el pan y yo y trago entero,
con una esperanza estúpida,
como si el pan pudiera hacerme sentir presente.

Textos por Johanna Vargas Gómez

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FIEBRE – Fragmento del relato “Azul”

… no es la fiebre, son las ganas palpitantes,
los labios dulces que se avivan como llamas elocuentes.
Son palabras que se forman en la boca,
que aún no ha definido el diccionario ni tampoco el corazón.
La RAE estaría muy avergonzada.
Somos nosotros flotando en líquidos que brotan por todo el lugar,
llenándonos de azúcar y de sal.
Pañitos tibios como olas que vienen y que van,
irresolutas, jugando al “te quiero” y “yo no más”.
Vos y yo nadando en algo que se quiere desbordar.
No es la fiebre y no me quiero despertar.
Que el abismo que existe entre su mente y la mía sea más corto que mi capa de sudor
y que la única cosa que nos impida acercarnos sea que aquí todavía hace calor.
No es la fiebre es el “amor” y el “amor” que me enfermó,
calentura, defensas bajas, mucho frío y mucho calor.
Aquí estoy, tomando pastillas, pasando el dolor,
sudando en la cama a punta de agüitas,
a punta de agüitas y paracetamol…

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Uno cortito que dice “mía”.

Mía

Observando mi paisaje en el reflejo de la ventana,

puedo ver que Venus mandó para mí algo de su belleza.

Un poquito de su tez en cada célula blanca

y el brillo de su pelo en cada biso dorado que me acompaña.

Cómo no amar el paisaje si los dioses lo han hecho mío,

puedo apreciarlo desnudo así tal cual ha nacido.

Mis brazos, mi torso, mi pelo y piernas como los árboles,

como abrigo, como sombra y apoyo al que está dormido.

Puedo dar y recibir todo, solo de quien yo elijo.

Puedo ser tierna y sensual solo cuando lo decido.

Y no soy diosa como Venus, pero aprecio mi belleza,

sin delirios de grandeza puedo decir que estoy completa.


Textos por Johanna Vargas Gómez

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