Mi denuncia

Pienso igual que él.

El templo de Salomón

Quisiera poner una denuncia, una denuncia a las altas instancias de este sistema, no se si a Dios o a alguna fuerza superior que nos ha creado y nos ha colocado aquí en este planeta, quiero denunciar la situación actual de la humanidad, denunciar porque se sigue permitiendo tanto daño como está ocurriendo, denunciar el porqué tanta gente está sufriendo, denunciar que por favor alguien intervenga para que se pare todo esto, y la humanidad pueda seguir viviendo en paz.

 En los últimos cien años han muerto millones de personas a causa de las guerras. Un historiador británico escribió: “El siglo XX fue el más sangriento de la historia. […] Fue un siglo en el que hubo guerras casi de continuo, pues solo en unos pocos y breves períodos no se produjeron conflictos armados en ningún lugar”.  “En las guerras del siglo XX hubo el triple de muertos que…

Ver la entrada original 503 palabras más

Viejos amores

 

Las cambias y las reemplazas como si fueran zapatos, ¿qué no ves que ni te enteras de todo lo que has causado?

Vienes y matas los sueños como haciendo garabatos y cuando te vas no quedan nada más que los retazos.

Quieres que seamos “amigos” y que todo esté tranquilo, ¡vaya amigo! si a la larga para ti ni eso he sido.

2 o 3 palabras y una chica nueva hay, ahora la verdad entiendo que yo también fui una más.

Quisiera saber si tiene 4 tetas, 2 estómagos, o si cada noche sueña con dormir bajo tus ojos.

Una y otra vez pregunto por qué me ganó una extraña, ¿será que me hizo falta darte amor en las mañanas?

No sé ni quién sea la tipa o si me supere en cosas, no sé si ella huele a rosas o si la siguen las moscas.

A veces cuando lo pienso puedo verlos muy sonrientes, me da rabia, y aunque duele, que no les duela ni un diente.

Yo no sé si con los días cada vez me duelas menos pues con estas rimas flojas se me arrugan los recuerdos.

Pero escríbele poemas y dedícale canciones, solo espero que al final a mí me toquen mejores.

 

amor-propio-560x315

Busqué “amor propio” en Google y elegí esto.

Por qué

Mientras hacía mi pollo a la naranja para el almuerzo de mañana, pensaba en todo lo que pensé hoy.

Pensaba en el artículo que leí con Alejandra y pensaba cómo el que redacta en Vice pudo conseguir un empleo mejor.

Pensaba sobre todo lo que cuesta escribir cuando uno mismo se la pasa repitiendo “tengo que escribir”, “quiero ser escritora”, “quiero escribir un libro”, “la carta para mi abuelita está incompleta”.

Pensaba en mis antiguos textos: la poesía de Venus, en el Réquiem de un Panqueso y pensaba hasta en la del Paracetamol. Pensaba en los textos que me han inspirado y hasta pensé en vos que me hiciste escribir uno que otro verso de “amor”.

Hoy reflexioné por qué me cuesta tanto volver a escribir como antes, por qué no publico todo lo que escribo, por qué no me dedico a esto tiempo completo o por qué no me pongo a cocinar de lleno.

¿Será que me falta madurar un poco?, ¿será que me subestimo y no me creo?, o tal vez, si acaso aún estoy aprendiendo… ¿Por qué? No entiendo.

Tal vez un día de estos entre letras y versos, entre pollos al horno, lasañas y puerros, una receta u otra me haga encontrar la respuesta.

Por ahora me conformo con escribir este texto.

Réquiem de un panqueso

Me como este pan como si me quitara la vida,
como si fuera el pan de la muerte.
Me lo trago como si pudiera olvidar la tristeza,

como si me hiciera sentir más fuerte.

Me como este pan como teniendo esperanza,
como si la saliva saciara mi sed.
Sin pensar lo trago entre mocos y lágrimas,

como si uno se salvara al comer.

Ya no sé si el pan me hace mal o me hace bien,
no sé si pueda sufrir y comer,
solo puedo entonces tragar mi saliva

como si fuera un acto suicida.

Y mientras baja y baja me siento invisible,
me siento dormida, me siento ausente.
Pero somos el pan y yo y trago entero,
con una esperanza estúpida,
como si el pan pudiera hacerme sentir presente.

Textos por Johanna Vargas Gómez

Copyright © 2015 @JohannaVargo  – Publicista – Opinión

Powered by wordpress

FIEBRE – Fragmento del relato “Azul”

… no es la fiebre, son las ganas palpitantes,
los labios dulces que se avivan como llamas elocuentes.
Son palabras que se forman en la boca,
que aún no ha definido el diccionario ni tampoco el corazón.
La RAE estaría muy avergonzada.
Somos nosotros flotando en líquidos que brotan por todo el lugar,
llenándonos de azúcar y de sal.
Pañitos tibios como olas que vienen y que van,
irresolutas, jugando al “te quiero” y “yo no más”.
Vos y yo nadando en algo que se quiere desbordar.
No es la fiebre y no me quiero despertar.
Que el abismo que existe entre su mente y la mía sea más corto que mi capa de sudor
y que la única cosa que nos impida acercarnos sea que aquí todavía hace calor.
No es la fiebre es el “amor” y el “amor” que me enfermó,
calentura, defensas bajas, mucho frío y mucho calor.
Aquí estoy, tomando pastillas, pasando el dolor,
sudando en la cama a punta de agüitas,
a punta de agüitas y paracetamol…

Textos por Johanna Vargas Gómez

Copyright © 2015 @JohannaVargo  – Publicista – Opinión

Powered by wordpress

Uno cortito que dice “mía”.

Mía

Observando mi paisaje en el reflejo de la ventana,

puedo ver que Venus mandó para mí algo de su belleza.

Un poquito de su tez en cada célula blanca

y el brillo de su pelo en cada biso dorado que me acompaña.

Cómo no amar el paisaje si los dioses lo han hecho mío,

puedo apreciarlo desnudo así tal cual ha nacido.

Mis brazos, mi torso, mi pelo y piernas como los árboles,

como abrigo, como sombra y apoyo al que está dormido.

Puedo dar y recibir todo, solo de quien yo elijo.

Puedo ser tierna y sensual solo cuando lo decido.

Y no soy diosa como Venus, pero aprecio mi belleza,

sin delirios de grandeza puedo decir que estoy completa.


Textos por Johanna Vargas Gómez

Copyright © 2015 @JohannaVargo  – Publicista – Opinión

Powered by wordpress

Saudade

Palabras que dicen mucho

Palabras que dicen mucho

La sola palabra del título es una definición suya, un bien que se padece y un mal que se disfruta. Toda la palabra le pertenece.

Es increíble el encanto que se siente al quererlo y no, cuando las palabras se acumulan en la garganta, cuando no puedo vomitarlas pero tampoco puedo tragarlas.

Para mí, usted es un mal necesario, un bien que no necesito, me encanta y lo aborrezco, solo por el hecho de no poder amarlo.

Lo odio con la desidia con la que quieren los gatos, con ganas de que me toque pero no demasiado, y siempre buscando atención pero solo a ratos, sin sometimiento, sin esclavitud, con la libertad de poderse ir pero con las ganas de haberse quedado.

Lo quiero con la melancolía con la que quieren los perros, esperando siempre que me necesite, y siempre necesitando que vuelva. Con esa necesidad de salir corriendo a buscarlo.

Quiero tener la libertad de amarlo y tener la dicha de saberme amada por usted, no quiero quererlo con saudade, no quiero la pena, no quiero nostalgia, ni el infortunio de morir sin conocer si usted también buscaba ser amado. Lo quiero a usted, para mí, y yo, para usted.


Textos por Johanna Vargas Gómez

Copyright © 2015 @JohannaVargo  – Publicista – Opinión

Powered by wordpress